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Caída del cabello

Pérdida de pelo y calidad de vida

  • 2013.04.01
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N. Jiménez. Psicólogo colegiado: M-20.181

La calidad de vida es un concepto utilizado para medir el estado de satisfacción general de una persona con su vida. Es muy difícil de medir ya que es algo absolutamente subjetivo, pero para que tenga valores positivos deben ser también positivos algunos factores como desahogo económico, bajos niveles de estrés, buena salud, ocupaciones gratificantes (un trabajo que nos haga felices o hobbies que nos gusten) relaciones sociales satisfactorias, aceptación de la propia imagen, etc.

Algunos cambios en nuestra vida podrían afectar sobre este último factor, restando satisfacción y rebajando la puntuación en la calidad de vida. La pérdida de pelo y su impacto sobre nuestra psicología es un buen ejemplo de factor desestabilizador que podría disminuir la calidad de vida.

Un estudio realizado por los doctores Williamson y Gonzalez en el hospital Universitario de Gales a personas que habían sufrido pérdida de cabello, aporta interesantes datos al respecto. Según el estudio, el 90% de estas personas tenían la misma percepción sobre su calidad de vida que los pacientes que habían sufrido un problema como la psoriasis severa, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel.

¿Cómo puede llegar a ser tan devastadora esta percepción? 

Ya hemos hablado en anteriores entradas que con la alopecia no solo se pierde el pelo, también la autoestima. El problema excede lo capilar y se convierte en psicológico: la percepción de la pérdida de pelo acelerada puede llegar a perjudicar las relaciones sociales y la calidad de vida de los afectados.

La alopecia puede tener consecuencias importantes en sus vidas y un impacto emocional considerable. La rapidez en la caída del cabello y la impotencia que esto genera puede llegar a afectar notablemente la autoestima individual. Aumento de  la timidez, pérdida de autoestima y de confianza son las respuestas más comunes a la caída del cabello, que suele afectar mucho más a las mujeres.

La confianza en nosotros mismos es el motor que impulsa nuestra vida en sociedad. Si está afectada, nos costará relacionarnos con los demás. No seremos capaces de mostrarnos como realmente somos, y situaciones que antes nos desestresaban y relajaban, como fiestas o charlas con compañeros de trabajo, pasarán poco a poco a convertirse en desafíos que nos costará superar.

Cito como ejemplo representativo el caso de un paciente de 24 años que empezó a perder el pelo. Esta persona me relató lo mucho que sufría al ir a un bar con sus amigos de la universidad, ya que notaba que él era el más mayor -por su calvicie- y que se sentía fuera de lugar. Este paciente antes salía de manera mecánica, sin pensarlo, sólo para disfrutar de sus amigos. Ahora, notaba que ese acto de placer se había convertido en una guerra consigo mismo, en algo que se sentía inseguro, en un acto totalmente carente de placer.

En definitiva, es importante tener en cuenta que el cabello tiene un ciclo natural que puede ser afectado por factores externos. Estos factores externos, como el estrés, también pueden alterarse por el ciclo capilar. Actuar sobre la caída del cabello mejorará la percepción de nuestra imagen, mejorando nuestra autoestima y calidad de vida.

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