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Caída del cabello

Así puede afectar la pérdida de cabello a la seguridad y autoestima

  • 2012.12.24
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N. Jiménez. Psicólogo colegiado: M-20.181

La imagen posee gran importancia en la sociedad en la que vivimos. Aspectos como el físico o la vestimenta son tenidos en cuenta por muchas personas que buscan ser aceptadas y valoradas, algo que ocurre tanto en hombres como en mujeres.

Una imagen positiva y adecuada suele asociarse a triunfo. Por eso mismo, un revés estético como coger unos kilos de más, los estragos de la edad o la pérdida del cabello, puede afectar a la seguridad que algunas personas tienen en sí mismas. Estos reveses pueden motivar que se sientan inseguros en diversas situaciones que antes podían controlar sin problema.

La autoestima no depende totalmente de lo físico, pero este factor es importante. Una persona puede tener un trabajo bien considerado, una red de amistades sólida, una familia que la quiera y el respeto de sus amigos. Pero un cambio en su apariencia puede afectar a la seguridad en sí misma, y en consecuencia también a las relaciones con los demás.

Uno de los factores que pueden producir esta situación es la alopecia. Empezar a perder cabello podría iniciar en algunas personas una espiral negativa en la que comiencen a pensar que los demás se dan cuenta de que está envejeciendo, o enfermando, o pasando por un mal momento. Este tipo de pensamiento es muy común e insidioso: empieza con una cierta incomodidad y podría terminar envenenando situaciones que hasta hace bien poco manejaban sin problema.

La mente puede empezar a llenarse de preocupaciones sobre lo que estarán pensando los demás. Si la persona no es capaz de atajar esta situación, algo que es bastante complicado sin ayuda, podría ver afectados sus encuentros con los demás y convertirse progresivamente en una especie de tortura. Esa serie de pensamientos podrían crear incomodidad, inseguridad y ansiedad, desembocando en estrés interpersonal. En casos más graves podría llevar incluso a la fobia social: miedo a mantener contacto y compartir espacio con otras personas.

Es importante dejar claro que no por empezar a perder el pelo se termina aislado socialmente, ni mucho menos. Pero sí que puede iniciar un proceso que mine en gran medida la satisfacción de las relaciones y la seguridad que antes se tenía en uno mismo.

Está situación es reversible si la persona consigue sentirse a gusto. Y para hacerlo, es recomendable frenar lo que causó toda esa incomodidad: la caída del cabello. La caída del cabello puede frenarse con medidas y productos adecuados y eficaces que podrán romper este círculo negativo.

A partir de ahí, se pueden recuperar las sensaciones que se tenían,  e incluso, sentirse mejor que al principio de todo el proceso ya que se habrá aprendido y superado una nueva situación.

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