La antigua Grecia: amor por el cabello y lucha contra su caída

por redaccion

El pelo es un elemento al que todas las civilizaciones han dado una gran importancia a lo largo de los siglos, pero quizá la antigua Grecia sea la que más influencia ha tenido al marcar el estilo del cabello del mundo antiguo. Sus peinados naturales con melenas en movimiento y bucles, por ejemplo, fueron una revolución adoptada por muchas naciones de la época.

Este interés por el cabello hizo además que en la antigua Grecia se estudiaran a fondo métodos para combatir su caída, una tarea en la que colaboraron figuras tan relevantes para la Historia como Hipócrates. El considerado  padre de la medicina observó en el año 400 a. C. que los eunucos de la Grecia de Pericles no perdían el pelo con el paso de los años, una circunstancia que fue objeto de estudio y que permitió comprender mejor las causas de la calvicie.

La explicación a este proceso se encuentra en los niveles de testosterona, una hormona segregada por los testículos que está íntimamente relacionada con la pérdida de cabello. En las personas que sufren alopecia androgenética, es la propia testosterona la que provoca que los folículos pilosos disminuyan de tamaño.

Para tratar de combatir la pérdida de cabello, el propio Hipócrates creó un remedio basado en la combinación de comino, rábano picante, excrementos de paloma y remolacha. También empleó ortigas para tratar de dar con la fórmula mágica contra la calvicie, pero los resultados no fueron los esperados. Curiosamente, acabó perdiendo tanto pelo que los casos extremos de alopecia pasaron a denominarse comúnmente como  ‘calvicie hipocrática’.

Pero Hipócrates no fue el único que experimentó métodos contra la caída del cabello en la antigua Grecia. Pedanio Dioscórides Anazarbeo, un reputado médico, farmacólogo y botánico, recomendaba el uso externo de Aloe Vera para frenar la pérdida de pelo. El autor de ‘De Materia Medica’ otorgaba a esta ‘milagrosa’ planta otras propiedades curativas para tratar hemorroides, heridas y úlceras.

Otra planta que fue empleada en la antigua Grecia para combatir la caída del cabello fue la Adiantum capillus-veneris, también conocida como Culantrillo de pozo, que se trituraba y se mezclaba con aceite y vinagre. Las mujeres utilizaban esta planta con el objetivo de que su pelo tuviera más brillo y lozanía.

La importancia que se daba en la antigua Grecia al cabello queda reflejada tanto en su interés en combatir su caída como en los distintos tratamientos destinados a su cuidado y a mejorar su imagen. Las personas de las clases más altas perfumaban su cabello con esencias aromáticas hechas con flores, especias y aceite de oliva. Para darle brillo empleaban lociones, pomadas y cera de abejas, e incluso se lo teñían de rubio con un tinte a base de flores de azafrán y agua de potasio.

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¿Puede caerse el cabello si es seco?

por Equipo medico

¡Es  posible tener caída del cabello y además tener el cabello seco!

Con esta frase queremos desmentir una vez más la teoría de que sólo las personas con cabello graso sufren caída del cabello.

Si atendemos al origen de la palabra “seco”,  la Real Academia lo describe como “que carece de agua”. Se trata de un cabello que ha perdido parte de su componente hídrico (agua), y, también es un pelo que pierde nutrientes.  No olvidemos que el pelo está formado por células, y el elemento esencial en la vida de cualquier célula es el agua.

Si bien no hay estudios epidemiológicos consistentes, podemos cifrar la incidencia de cabello seco en la población general entre un 65  y un 75 %.

De este gran segmento de la población con cabello seco, caben destacar etapas en la vida, especialmente de la mujer, en la que se puede asociar cabello seco y caída de cabello, tales  como:

•             Mujeres tras haber dado a luz

•             Mujeres en edad menopáusica

•             Jóvenes con dietas drásticas, etc.

Son situaciones en las que por una causa hormonal, o causa  alimentaria, el cabello cae, independientemente de la cantidad de grasa que tenga el cabello.

El cabello puede nutrirse tanto a nivel tópico sobre el cuero cabelludo y pelo con lociones y/o champús específicos, como a nivel oral con una dieta adecuada. Si a pesar de ello, el cabello se mantiene seco y sigue cayendo, podría deberse a una causa más compleja. Por ejemplo, como consecuencia de alguna enfermedad (alteraciones de tiroides o malnutrición manifiesta y carencial con anemia).

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¿Llevar casco de moto provoca una mayor caída del pelo?

por redaccion

Muchos motoristas suelen manifestar su temor a que el uso prolongado de casco tenga una repercusión negativa en la salud de su pelo, una inquietud que también se extiende a los profesionales que utilizan protecciones en la cabeza durante su jornada laboral. ¿Tienen motivos para preocuparse?

Aunque esté extendida la creencia de que no existe ninguna relación, la realidad es que el uso de casco sí afecta negativamente al proceso de caída de cabello debido al efecto físico de arrastre del pelo. La acción de ponerse un casco, y sobre todo la de quitárselo, puede traer consigo el arranque del cabello. Al tratarse de situaciones cotidianas que se llevan a cabo constantemente, es aconsejable realizarlas con especial cuidado.

El uso del casco de manera prolongada puede además generar una mayor sudoración y la secreción de sebo por parte de las glándulas sebáceas del pelo, por lo que es especialmente importante mantener una higiene adecuada del cuero cabelludo. Si no se realiza un correcto lavado, esta falta de oxigenación y limpieza podría tener consecuencias indeseables en forma de aceleración de la caída del cabello.

Esta relación directa entre la higiene y la salud capilar es algo que afecta a todas las personas, si bien deben prestarle una especial atención aquellas que utilizan gorras, sombreros o cualquier tipo de elemento que esté en contacto con el cabello de manera prolongada.

La presencia de cabellos en los cascos es a menudo justificada por los motoristas alegando que cada día se pierden de manera natural cientos de pelos, y que es normal esta acumulación debido a que las protecciones hacen que se queden allí estancados. Sin embargo, que en un casco haya cabellos es una prueba del perjudicial efecto físico de arrastre que se produce como consecuencia de su uso.

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El estrés y la pérdida de cabello

por Equipo medico

Juan Carlos Goujón.
Psicólogo colegiado por el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña: 18.770

¿Qué es el estrés y cómo afecta a las personas? ¿Tiene reflejo a nivel biológico? ¿Puede provocar la caída del cabello? Para dar respuesta a estas preguntas es importante entender qué es el estrés, su relación con la sociedad actual y las reacciones que puede desencadenar.

Se denomina ‘estrés’ a la respuesta del cuerpo ante situaciones vitales de peligro o amenazantes. Se trata de algo que es totalmente subjetivo, ya que afecta a cada persona de manera distinta.

A nivel biológico, un acontecimiento estresante activa el Sistema Nervioso Central preparando a la persona para responder ante un peligro. Hoy en día el estrés se ha convertido en un estado que se prolonga en el tiempo, por lo que las situaciones son mucho más complejas, difíciles de resolver y afectan negativamente a las personas.

A nivel psicológico las reacciones que puede provocar el estrés son emocionales (afectan a las emociones), cognitivas (afectan a la manera de pensar), conductuales (afectan a la manera de actuar) o somáticas (afectan físicamente al cuerpo).  Estas últimas son las que están relacionadas con la pérdida de cabello, ya que la somatización es la manifestación de conflictos o factores psicológicos a través del cuerpo, como pueden ser cefaleas, dolores difusos, malestar físico, etc.

Cuando una persona evita pensar en un conflicto y también evita actuar en consecuencia, este conflicto puede manifestarse a través del cuerpo al no quedar resuelto. Una de las manifestaciones más visibles es precisamente la pérdida de pelo. Esta dimensión corporal es difícil de manejar, ya que se trata de un proceso reactivo (es decir, es una reacción que produce el cuerpo humano).

La caída del cabello producida por la somatización del estrés es una reacción del cuerpo que se produce debido a una alteración fisiológica, lo cual se conoce como Efluvio Telógeno.

El Efluvio Telógeno puede deberse a alteraciones producidas por varios motivos, como pueden ser infecciones severas, dietas estrictas, enfermedades o efectos secundarios de algunos medicamentos. Pero no debemos olvidar que otra de estas causas puede ser el estrés. 

La particularidad de este tipo de alopecia producida por situaciones estresantes es que se mantienen los folículos pilosos, por lo que la caída del cabello no es definitiva si se consigue cuidar a tiempo.

Para disminuir la pérdida de cabello es conveniente bajar el nivel de estrés y llevar buenos hábitos de vida, como descansar correctamente, hacer deporte y comer saludablemente. Todo ello, combinado con el cuidado del cabello, hará que éste deje de caer.

Se puede mejorar la situación con tratamientos cosméticos, como champús específicos para frenar la caída del cabello y lociones con fórmulas específicas para cuando éste cae. Y por supuesto, con complementos específicos para el cabello.

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Así se combatía la caída de pelo en el antiguo Egipto

por redaccion
Tratamientos capilares empleados en el antiguo Egipto

La pérdida de cabello es un problema que ha preocupado al ser humano desde hace muchos siglos, y la prueba de ello es que todas las civilizaciones han tratado de combatirlo con sus métodos particulares. Algunos de ellos todavía siguen vigentes en la actualidad, pero otros remedios han quedado como meras anécdotas que sorprenden por lo inusual de los ingredientes utilizados.

La primera civilización que dedicó una especial atención al pelo fueron los egipcios. En todas las clases sociales el cabello tenía una gran importancia, y era muy común el uso de peinados muy trabajados y de elaboradas pelucas. El pelo era motivo de orgullo en el antiguo Egipto, razón por la cual la alopecia suponía un conflicto para aquellos que la sufrían.

Uno de los tratamientos más peculiares empleados en esta época consistía en una loción preparada con grasa cocida de diversos animales como león, cocodrilo, hipopótamo, cabrito o cobra. Con este ungüento se untaban la cabeza convencidos de que el pelo volvería a crecerles. Una teoría muy extendida era que las propiedades de los animales peludos se podrían trasladar a los humanos con esta loción.

Otro remedio habitual en esta época era el uso de aceite de almendras dulces, nunca antes empleado por el ser humano para asuntos capilares. Los egipcios lo combinaban con aceite de ricino para potenciar su efectividad. Y la verdad es que no iban desencaminados…

Las almendras contienen un nutriente fundamental para la salud del pelo como son las proteínas. El aceite de ricino, por su parte, permite que mejore la circulación de la sangre. Esto hace que los folículos pilosos puedan recibir más nutrientes y hagan más fuerte al pelo. A día de hoy es habitual encontrar consejos para el cuidado del pelo que utilizan la misma técnica que los egipcios.

La preocupación del pueblo egipcio por la caída del cabello queda reflejada en el considerable número de remedios que empleaban para tratar de combatirlo. Otros de los tratamientos que se han documentado son la elaboración de un parche a base de hojas de lechuga picada, o la aplicación de semillas de alholva.

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